No hay temario: hay una carpeta que producir

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Qué se produce en el taller, cómo se aprende produciéndolo y qué queda al salir.

En el verano de 2025, los residentes y tutores de las becas «Paisajes de Jaén» produjeron una carpeta de obra gráfica. Esa carpeta no fue el resultado del aprendizaje. Fue el modo de aprender.

LA CARPETA · PAISAJES DE JAÉN 2025 Grabado en fotopolímero · serigrafía · xilografía · paper art Papel hecho a mano de lino y abacá Papel 54 × 64 cm · mancha 32 × 44 cm

Una carpeta así reúne obra individual bajo un proyecto común: cada residente investiga su propio paisaje, pero el objeto final se decide, se produce y se presenta entre todos. Esa doble condición no es un detalle. Obliga a negociar formatos, tiempos, tintas y papeles con los demás: exactamente lo que exige cualquier edición profesional.

Se entra por la técnica

El modelo invierte el orden habitual. No hay un ciclo de teoría seguido de práctica: se entra directamente en la técnica, y el error forma parte del material. Una plancha mal expuesta queda grabada; a veces enseña más que una bien resuelta, y a veces acaba dentro de la obra. Los residentes de 2025 lo dijeron con claridad: lo que el papel y la tinta enseñan trabajándolos no puede transmitirse en un aula con cuarenta alumnos y un sistema de notas. Hay saberes que solo entran por el cuerpo: el sonido que hace el agua en la tina cuando la pasta está en su punto, la resistencia exacta de una plancha bien curada. Ese conocimiento no se aprueba en un examen; se reconoce cuando aparece.

Noventa días, un calendario

El calendario está construido para eso.

LOS 90 DÍAS Semanas centrales · talleres técnicos de grabado, serigrafía, impresión digital, fabricación de papel y encuadernación Resto de la estancia · proyecto propio con tutoría semanal personalizada Últimas semanas · diseño de la carpeta como objeto editorial, ensayo de la presentación oral, producción de la edición numerada y documentación audiovisual

La formación circula en los dos sentidos

La formación tampoco circula en un solo sentido. Cada residente desarrolla sus propios métodos y los contagia: en 2025, a Elena Prado la tina le pareció al principio complicada, y semanas después el papel hecho a mano había entrado en su tesis doctoral; Gerard Olivas repitió pruebas de fotopolímero hasta controlar la técnica sin ayuda de nadie. Para que ese cruce ocurra, el grupo se sacude cada cierto tiempo: a quien siempre lidera se le pide un paso atrás, y quien suele callar asume responsabilidades. De esa dependencia mutua salió algo que los propios residentes llamaron hermandad: la certeza de que se acude a ayudar a un compañero sin preguntar por qué.

El tutor, en este modelo, no dicta. Acompaña el proyecto, formula preguntas, conecta a cada residente con lo que necesita —un archivo, un artesano, un contacto del circuito— y queda disponible como recurso técnico bajo demanda. Cuando una herramienta falla, no se busca culpable: el fallo se trata como síntoma de un diseño mejorable, y la queja, como un dato más de la investigación. Las soluciones no se imponen: el criterio se forma tomando decisiones, no copiándolas.

El modelo pide, además, que cada residente aprenda a leerse: identificar qué técnica necesita profundizar, qué marco teórico le falta, con quién necesita hablar. Esa pregunta —¿qué necesito ahora?— se entrena tanto como el gesto de entintar, y la red de tutores y compañeros está para responderla, no para evitarla. Por lo mismo, la evaluación no se parece a una nota: se valora el proceso completo —investigación, documentación, participación en el proyecto común—, no solo la estampa final.

Un simulador de editorial

Nada de lo aprendido se deja evaporar. Los trucos que funcionan y las soluciones improvisadas que resuelven un problema real se identifican y se convierten en el nuevo estándar del taller; buena parte de ese conocimiento acaba documentada en las cápsulas del repositorio de Bajo Presión, la comunidad de práctica del proyecto, a disposición de quien venga después.

Aprender editando obliga a pasar por todas las fases de una edición: la investigación y el concepto, la producción, el diseño de la carpeta como objeto —papel, colofón, numeración—, y también lo que suele quedar fuera de los planes de estudio: cómo se presenta, cómo se difunde y cómo se vende. La residencia funciona como un simulador de editorial: al salir, cada residente sabe lo que cuesta sacar adelante una edición, porque ha sacado una.

El modelo de residencias de Jaén Edita: el taller como vivero

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Qué pone el taller, qué pone el residente y qué queda cuando la estancia termina.

Lo que hizo posible ese salto no fue un temario: fue un modo de organizar el taller. Jaén Edita lo ensayó con las becas «Paisajes de Jaén» y ahora lo ha puesto por escrito. Esta serie de entradas lo cuenta pieza a pieza: qué se aprende en el taller, cómo se aprende y qué queda cuando la estancia termina.

El jardinero, no el arquitecto

El punto de partida es una renuncia. Una residencia no es un curso con temario: es un ecosistema. Quien la coordina no trabaja como el arquitecto, que dibuja un plano y lo ejecuta sobre un terreno mudo, sino como el jardinero, que prepara la tierra, planta, riega y deja que la planta crezca por su cuenta. Esa diferencia, que parece una imagen, es un método con consecuencias diarias: leer las señales sutiles antes de que se conviertan en crisis; preferir la intervención mínima y precisa a la reestructuración masiva; proteger el comportamiento emergente, ese momento en que del trabajo del grupo sale algo que nadie había planificado, aunque desde fuera parezca desorden. La estabilidad absoluta no es el objetivo: sería la muerte del proyecto. El objetivo es mantener la comunidad viva, oscilando entre el orden que consolida y el desorden que inventa.

El jardinero vigila tres dimensiones a la vez. El dominio es el conocimiento que reúne al grupo —aquí, la edición de arte— y su salud depende de un equilibrio: sostener la curiosidad sin caer en la dispersión, y evitar el purismo del «esto se hace así y solo así», que da certezas falsas y seca la innovación. La comunidad es el tejido de confianza que sostiene el aprendizaje; se cultiva con decisiones deliberadas —en 2025, la presencia de colaboradores externos como Jordi Claramonte o Pedro Hurtado obligó al grupo a traducir sus códigos y a cuestionar sus supuestos— y con rituales tan poco académicos como comer juntos. La práctica es el repertorio de procedimientos del taller, que se revisa constantemente para que la costumbre no ocupe el lugar del sentido: cada «siempre se ha hecho así» tiene que poder explicar su porqué, o desaparecer.

El taller: 200 m² y seis espacios

Las condiciones son concretas.

EL TALLER Calle Las Higueras, 1 · Jaén · 200 m²

Laboratorio de papel · pila holandesa y tinas

Grabado calcográfico · tórculo

Grabado en relieve

Serigrafía · insoladora

Impresión digital · gestión de color

Encuadernación

Las personas

Y las personas, que son la otra mitad de las condiciones. El residente convive con las máquinas, los materiales y las personas que saben usarlos.

Edición 2025
Residentes · Shadi Alnokari · Mónica Bermúdez · Hussein Al Maliki · Eve Mae · Gerard Olivas · Elena Prado
Tutores · Antonio Damián (coordinación) · Francisco Carrillo · Octavio Irving · Jim Lorena · Christian M. Walter
Invitados · Antonio Alcaraz · Belén Mazuecos
Colaboradores · Pedro Hurtado · Jordi Claramonte

Qué pone cada uno

Hay residencias que ceden espacio y tiempo: el artista llega, se le abre una puerta y se le desea suerte. Aquí el taller pone las máquinas, los materiales y el acompañamiento técnico de quien sabe usarlas, y se compromete también con el final del proceso: la edición del trabajo resultante, publicada con el sello Jaén Edita Press. El residente pone el viaje, el alojamiento y la manutención, por su cuenta o con una institución que lo respalde. El reparto se dice en voz alta porque el compromiso es mutuo: por aquí nadie pasa a mirar.

Tres decisiones

Sobre esa base material, y apoyado en pedagogías con nombre propio —el aprendizaje basado en proyectos, la educación expandida, las ideas de Iván Illich sobre el acceso al conocimiento—, el modelo toma tres decisiones que las siguientes entradas desarrollan: el taller es un proyecto editorial real, no una asignatura; la técnica y la tecnología no compiten —la segunda extiende a la primera—; y el territorio no es un telón de fondo, sino la materia con la que se trabaja.

Las tres apuntan al mismo sitio.

Un vivero no cultiva para tener plantas: cultiva para que salgan de él. Este modelo se mide por lo que sus residentes hacen cuando ya no están aquí.

Prompts miénteme

Prompts operativos de George Gem Fickle

Fotofolleto de figuras · Miénteme

Doce prompts reales de generación de imagen en lenguaje natural descriptivo para Nano Banana (Gemini) o cualquier modelo de imagen equivalente. Cada prompt materializa la amenaza específica que el Rey Melón despliega contra la operación de su escena.


Escena 1 · Vienna I · Gemma · Amenaza: optimización de la verdad

Fotografía en plano medio de una mesa central de taller de artes gráficas de madera clara, iluminada por luz lateral fría del propio taller. Sentada a la mesa, una mujer joven de unos veinte años —Gemma— apoya la mano derecha sobre un libro artesanal abierto con tapas de papel de fibra vegetal, intervenido con impresiones y manchas en sus páginas visibles. Su expresión es de espera deliberada: ni triste ni ansiosa, atenta. Su mirada cruza el encuadre hacia una silla de madera vacía situada al otro lado de la mesa, parcialmente desenfocada al borde derecho del cuadro. No mira a la cámara. Ropa de taller informal, sin elementos llamativos. Sobre la mesa, al lado del libro y ligeramente por delante de Gemma, un melón entero verde oscuro con una corona dorada de papel recortado con picos pegada en su parte superior, descansando sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Una regla amarilla de obra con marcas negras apunta desde el melón hacia la mano de Gemma sobre el libro. Junto al melón, sobre la mesa, una hoja A4 impresa claramente visible con un documento maquetado como producto de coach emocional: encabezado en tipografía sans-serif «Respuestas optimizadas para su situación» y debajo cuatro opciones numeradas con títulos en negrita: «1. Respuesta empática validada», «2. Respuesta honesta asertiva», «3. Respuesta de cierre saludable», «4. Respuesta de crecimiento personal». Gemma no mira la hoja. Tampoco mira al melón. Al lado de la mesa, una taza con café a medio tomar. Estilo fotografía editorial documental, paleta cálida de maderas y blancos contra el rosa fucsia saturado del melón, atmósfera de espera contenida.


Escena 2 · Vienna II · Sara · Amenaza: calendario sin huecos

Fotografía en plano medio de una mujer joven de unos veinte años —Sara— de pie junto a una mesa de taller de artes gráficas de madera clara. Al fondo del cuadro, clavado con chinchetas a una pared antigua con manchas de humedad y pintura descascarillada, un calendario de pared mensual de los baratos, de papel impreso en blanco y negro. Sobre el calendario, en el centro ocupando casi todo el mes, apoyado contra la pared, un melón entero verde oscuro con una corona dorada de papel recortado con picos pegada en su parte superior, descansando sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Una regla amarilla de obra con marcas negras atraviesa el calendario en diagonal, pegada con cinta adhesiva. Varios días del mes quedan cubiertos por la base rosa del melón; los días visibles tienen todos, sin excepción, el sello rojo «RESERVADO» impreso encima. Sara sostiene en su mano derecha, todavía en el aire, una hoja del calendario recién arrancada, sin haberla soltado aún. Su mano izquierda descansa sobre un libro artesanal cerrado en la mesa, con tapas de papel de fibra vegetal. Varias hojas del calendario previamente arrancadas yacen en el suelo alrededor de sus pies, sin orden. Sara mira al libro sobre la mesa, no al calendario ni al melón. Su expresión es de reconocimiento agradecido y concentrado, sin triunfo, sin ira. Ropa de taller informal. Luz natural fría de tarde entrando por la izquierda, sombras largas. Estilo fotografía documental, paleta desaturada con el contraste saturado del rosa fucsia del melón y el rojo del sello RESERVADO.


Escena 3 · Macbeth · Cristino · Amenaza: resumen ejecutivo

Fotografía en plano medio frontal de una mesa lateral de taller de artes gráficas de madera oscura en una zona en penumbra parcial. Sentado a la mesa, un hombre joven de unos veinte años —Cristino— con una edición encuadernada en tapa dura de Macbeth de Shakespeare abierta delante de él en la página del soliloquio del Acto V, Escena 5. Su mano izquierda descansa sobre el libro. Su mano derecha hace un gesto mínimo, contenido, como de quien va a recitar algo y se detiene en el último momento. Cristino mira directamente a la cámara, con expresión estrictamente neutra, ni triste ni cínica ni dramática: planicie sostenida, sin afectación. La cara en penumbra parcial iluminada solo por un lado. Ropa de taller informal. Junto al libro, a la misma altura y casi en pose simétrica, un melón entero verde oscuro con una corona dorada de papel recortado con picos sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Una regla amarilla de obra con marcas negras atraviesa el libro abierto, midiendo los párrafos del soliloquio como si fueran datos extraíbles. Al lado del melón, sobre la mesa, una hoja A4 impresa con un documento maquetado como informe de consultoría: encabezado «RESUMEN EJECUTIVO · MACBETH ACTO V · ESCENA 5» en tipografía sans-serif corporativa, cuadros con «TEMA PRINCIPAL: gestión del tiempo y del cambio», «KEY TAKEAWAY: la vida es una oportunidad continua», tres bullet points numerados bajo «INSIGHTS ACCIONABLES», y un recuadro final con «MOTIVATIONAL QUOTE: mañana es un nuevo paso hacia el éxito». Junto a todo esto, una vela apagada con la mecha aún humeando ligeramente. Luz cálida tenue lateral sobre el lado derecho de la cara de Cristino, el resto en penumbra. Estilo fotografía editorial contemplativa, contraste alto entre luz y sombra, atmósfera densa y silenciosa.


Escena 4 · El Custodio · Alba · Amenaza: backup automático

Fotografía en plano medio en tres cuartos lateral de una zona apartada del taller de artes gráficas, casi un anaquel, con estanterías de madera al fondo conteniendo rollos de papel, planchas y herramientas en orden. En el primer plano, sobre un paño de algodón crudo extendido sobre un anaquel horizontal, un libro artesanal cerrado con tapas de papel de fibra vegetal intervenido. Detrás del objeto, no delante, una mujer joven de unos veinte años —Alba— vista desde un ángulo oblicuo de tres cuartos, con las manos extendidas por encima del libro, abiertas, sin tocarlo, sin protegerlo, solo presentes: como un ostensorio sin cuerpo en el centro. La cámara no está frente a ella sino desplazada a uno de los lados, de modo que se ve parte de su cara, su hombro más cercano y sus dos manos en primer plano, mientras el otro lado de su cuerpo queda ligeramente escorzado y en segundo plano. Su expresión es serena, concentrada, sin énfasis ni teatralidad. Mirada dirigida al libro, no a la cámara. Ropa de taller informal. Gracias al desplazamiento de la cámara se ve con profundidad la disposición del anaquel: a un lado del libro, sobre la misma superficie pero ligeramente detrás y en otro plano de profundidad, un melón entero verde oscuro con una corona dorada de papel recortado con picos pegada en su parte superior, descansando sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Junto al melón, una regla amarilla de obra con marcas negras apoyada sobre el libro, midiéndolo. También junto al melón, un escáner portátil plano de color blanco mate encendido, con una luz interior verde filtrándose por los bordes, y un cable USB estirado hacia fuera del cuadro. Sobre el escáner, visible en el encuadre pero a distinta profundidad que las manos de Alba, una pequeña pantalla auxiliar o indicador luminoso mostrando una barra de progreso que marca «digitalizando... 73%». La amenaza del escáner está instalada en un plano del cuadro distinto al de las manos de Alba, pero Alba no la mira: sigue sosteniendo el gesto de custodia sobre el libro. Luz fría de fluorescente de taller desde arriba, sombras duras que caen oblicuas por el ángulo lateral de la cámara. Estilo fotografía documental técnica de archivo, paleta fría con el contraste saturado del rosa fucsia del melón, profundidad de campo visible entre el gesto de Alba en primer término y el kit del Rey Melón en segundo término.


Escena 5 · La Mano que reserva · Clara · Amenaza: avalancha de fechas generadas

Fotografía en plano medio en tres cuartos lateral de una mesa de taller de artes gráficas de madera clara. Sentada a la mesa y visible de cintura para arriba en el lado izquierdo del cuadro, una mujer joven de unos veinte años —Clara— inclinada ligeramente hacia adelante sobre un calendario de mesa intacto extendido frente a ella. Su mano izquierda sostiene el borde del calendario para que no se mueva, su mano derecha acaba de cruzar una fecha concreta con un trazo único, deliberado, lento, usando un boli rojo de tinta gruesa: la cruz es grande, limpia, perpendicular, hecha de un solo gesto sin garabatear. Algunas fechas cercanas ya están tachadas con cruces idénticas, igual de limpias. La expresión de Clara es reverencial y concentrada, sin ira, sin prisa, como quien consagra una fecha en lugar de cancelarla. Su mirada dirigida al calendario, no a la cámara, no al melón. Ropa de taller informal, cabello recogido o cayendo lateralmente sin que oculte la cara. En la mitad derecha del cuadro, al otro lado del calendario sobre la misma mesa, el contraste extremo: un melón entero verde oscuro con corona dorada de papel recortado con picos sobre una base cilíndrica rosa fucsia intenso, rodeado por una montaña desordenada de hojas A4 blancas que parecen estar saliendo del melón en avalancha, cada hoja impresa con una única fecha enorme en tipografía sans-serif bold negra —formato DD/MM/AAAA, puntos 200— y debajo la palabra «ASIGNADA». Las hojas se acumulan sin orden, algunas rebasan el borde de la mesa y caen al suelo. Una regla amarilla de obra con marcas negras emerge diagonal entre las hojas. La tensión del cuadro está entre la velocidad lenta de la cruz roja de Clara en su lado del cuadro y el vómito de fechas del melón en el otro lado. Clara no mira la avalancha: sigue haciendo su cruz. Luz lateral cálida del taller desde una ventana, sombras largas de tarde. Estilo fotografía editorial documental con alto contraste cromático, paleta saturada entre el rojo del boli, el rosa fucsia del melón y el blanco de las hojas, atmósfera de asedio contenido.


Escena 6 · La Mano que alumbra · Laura · Amenaza: LED frío iluminándolo todo

Fotografía nocturna en plano medio de un rincón oscuro del taller de artes gráficas, con una mesa lateral de madera oscura casi en penumbra total. En el centro de la mesa, un libro artesanal cerrado con tapas de papel de fibra vegetal. Una mujer joven de unos veinte años —Laura— sostiene a media altura sobre el libro una vela encendida (o una linterna pequeña de bolsillo), la llama cálida bañando su cara desde abajo en tono anaranjado. Su expresión es paciente, atenta, como quien escucha algo a media distancia. Mirada dirigida a media altura, no al libro ni a la cámara ni a la luz. Ropa de taller informal. En el otro extremo de la mesa, a poca distancia del libro y de la vela, un melón entero verde oscuro con corona dorada de papel recortado con picos sobre una base cilíndrica rosa fucsia intenso. Junto al melón, encendido a máxima potencia, un foco LED portátil de luz blanca fría (6500K) apuntando hacia arriba, inundando toda esa mitad del cuadro con una luz cruda y quemada, sin sombras, sin misterio. La regla amarilla de obra con marcas negras descansa al lado del melón, iluminada en blanco por el LED. La tensión del cuadro está entre las dos luces: la llama cálida y tenue de Laura, dirigida sobre una sola página cerrada, y la inundación fría e indiscriminada del LED del melón. Bajo la luz del LED el rosa fucsia del melón parece casi azulado. Laura no apaga el LED ni baja su vela: las dos luces conviven en el mismo cuadro. Estilo fotografía documental nocturna con doble fuente lumínica, alto contraste entre el cálido y el frío, atmósfera densa y reflexiva.


Escena 7 · La Torsión · Sonny · Amenaza: 99 variantes generadas

Fotografía en plano medio de una mesa de taller de artes gráficas de madera clara, con dos hojas de papel claramente visibles en contraste directo. A la izquierda, una hoja A5 de papel de fibra artesanal ligeramente rugoso, con dos frases escritas a mano con lápiz: la primera, tachada, «Miénteme, dime que me quieres»; debajo, escrita encima, la versión forzada «Miénteme, dime que todos estos años me has estado esperando». La letra es cursiva humana, pausada, con alguna vacilación. Sentado a la mesa, un hombre joven de unos veinte años —Sonny— con el lápiz todavía en la mano descansando al final de la palabra «esperando». Su cara, visible en el encuadre, tiene expresión atenta y técnica, ni inspirada ni satisfecha: la conciencia de quien acaba de hacer una operación precisa y sabe lo que ha hecho. Mirada dirigida a la hoja, no a la cámara. Ropa de taller informal. A la derecha de la hoja escrita a mano, en el mismo encuadre, una hoja A4 impresa en tipografía sans-serif compacta y densa, con un listado numerado de noventa y nueve variantes alternativas de la frase forzada, en lista continua tipo prospecto de medicamento: «v001. Miénteme, prométeme que vas a esperarme. v002. Miénteme, dime que merecía ser esperada. v003. Miénteme, asegúrame que tu espera fue real. v004. [continúa]». El texto de la hoja se vuelve ilegible hacia el final por la densidad. Entre las dos hojas, sobre la mesa, un melón entero verde oscuro con corona dorada de papel recortado con picos sobre base cilíndrica rosa fucsia intenso. Una regla amarilla de obra con marcas negras descansa sobre la hoja impresa de las 99 variantes, midiéndolas. Sonny no mira al melón ni a la hoja de las variantes: está atento a su propia frase. Luz natural lateral suave desde una ventana del taller, sin sombras duras. Estilo fotografía editorial reflexiva con alto contraste tipográfico entre la caligrafía a mano y la impresión mecánica densa.


Escena 8 · La Guardiana · Paula · Amenaza: completado automático

Fotografía en plano medio cenital de una mesa de taller de artes gráficas de madera clara, iluminada con luz lateral suave y cálida del propio taller. En el centro-izquierda de la mesa, un libro artesanal encuadernado con tapas de papel de fibra vegetal, abierto en una página completamente en blanco cubierta por una hoja de papel vegetal translúcido que deja ver la blancura debajo sin alterarla. Sobre esa página, la mano izquierda de una mujer joven de unos veinte años apoyada con delicadeza, sin presionar, solo sosteniendo. La mujer —Paula— es visible en plano medio: cabello castaño, expresión concentrada, mirada baja dirigida al libro y no a la cámara. Su otra mano, la derecha, está apoyada lateralmente contra la mejilla, tocando ligeramente el labio inferior con el pulgar, en pose pensativa como quien está a punto de decir algo y se contiene. Ropa de taller informal, sin elementos llamativos. En el centro-derecha de la mesa, junto al libro, un melón entero verde oscuro con una corona dorada de papel recortado con picos pegada en su parte superior, descansando sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Al lado del melón, apoyada sobre la mesa, una regla amarilla de obra con marcas negras. Detrás del melón, una tablet pequeña encendida sobre un soporte improvisado, mostrando en su pantalla la misma página del libro pero ahora «completada» por un procesador de texto: tipografía sans-serif limpia, formato de entrada de blog, con el título «Tu kairós optimizado» y un párrafo de texto genérico emotivo debajo que comienza con «Y entonces, cuando llegues, sabrás que el calendario te estuvo esperando con cuatro gestos rituales». En la parte inferior de la pantalla, en letra pequeña, el texto «Engagement estimado: 4.2K likes · 320 shares · Publicar ahora». La mano de Paula sobre la página en blanco real y la pantalla con la página «completada» están en el mismo encuadre, a la misma altura, visibles simultáneamente. Paula no mira a la pantalla ni al melón. Está concentrada en el libro real. Estilo fotografía editorial documental, grano fino, paleta de maderas cálidas y blancos del papel contra el fondo más frío de la pantalla, contraste sutil entre lo analógico y lo digital, atmósfera reflexiva, sin dramatismo.


Escena 9 · El Inesperado · Hugo · Amenaza: sitio reservado, ya tomado

Fotografía en plano medio largo frontal de una mesa central de taller de artes gráficas de madera clara, situada en el centro de un espacio de trabajo iluminado cenitalmente por luz natural de mediodía. En el centro exacto de la mesa, ocupando la posición de honor donde debería estar un objeto esperado, un melón entero verde oscuro con una corona dorada de papel recortado con picos pegada en su parte superior, descansando sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Una regla amarilla de obra con marcas negras atraviesa la mesa en diagonal, marcando los límites del «sitio asignado». Desplazado al borde lateral izquierdo de la mesa, casi caído, un libro artesanal encuadernado con tapas de papel de fibra vegetal, cerrado, visiblemente relegado a un sitio secundario. Entrando por el borde derecho del cuadro, en movimiento, un hombre joven de unos veinte años —Hugo— en el momento exacto de dar el paso: pie en marcha apoyado a medias, hombro adelantado, la mano derecha subida a la altura del pecho. Su cara está visible en el encuadre pero no le corresponde el centro del cuadro —el centro es del melón coronado—. La expresión de Hugo es la del segundo anterior al reconocimiento: no ha llegado a entender, está empezando a ver, la boca ligeramente abierta en el gesto de quien iba a hablar y se detiene. Mirada dirigida al centro de la mesa, hacia el melón que ocupa el sitio que le estaba reservado. Ropa de taller informal. Luz cenital dura natural del mediodía, sombras cortas, atmósfera silenciosa con tensión temporal. Estilo fotografía documental de instante, grano fino, paleta de maderas claras y el contraste saturado del rosa fucsia del melón en el centro.


Escena 10 · Coda I · Sonny, Alba, Sara · Amenaza: perfilado colectivo

Fotografía en plano general amplio de tres mesas de taller de artes gráficas de madera clara dispuestas en ángulo, en el espacio central del taller, cada una con sus propios materiales de trabajo. En las tres mesas, tres jóvenes de unos veinte años en sus sitios habituales, haciendo cada uno lo suyo sin mirarse entre sí, sin posar como grupo, concentrados en sus propios trabajos. En la mesa de la izquierda, —Sonny—, un hombre joven inclinado sobre una prueba de estampación con un lápiz en la mano. En la mesa del centro, —Alba—, una mujer joven sosteniendo con cuidado un libro artesanal cerrado entre las manos. En la mesa de la derecha, —Sara—, otra mujer joven concentrada sobre una matriz de grabado. Ninguno mira a la cámara, ninguno mira a los otros dos, ninguno mira al centro del cuadro. Ropa de taller informal en los tres. En el centro exacto del cuadro, entre las tres mesas, sobre una cuarta superficie intermedia o en el suelo del taller, un melón entero verde oscuro con una corona dorada de papel recortado con picos pegada en su parte superior, descansando sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Una regla amarilla de obra con marcas negras apoyada sobre una hoja A4 blanca impresa que descansa junto al melón, claramente visible en primer plano: el documento lleva la cabecera en tipografía sans-serif corporativa «PERFIL COLECTIVO · TRÍO 1 · PROCESADO AUTOMÁTICO» y debajo tres bloques verticales idénticos con los encabezados «SONNY», «ALBA», «SARA», cada uno con campos rellenados: técnica predicha, sitio optimizado, ritmo extrapolado. En el pie de la hoja, un pequeño texto «Observación: los tres presentan patrones compatibles. Recomendación: consolidar en una sola unidad operativa». Los tres alumnos siguen en sus sitios sin aceptar la descripción del algoritmo, sin firmar, sin mirar la hoja. Luz natural lateral suave del taller, cálida, con sombras largas. Estilo fotografía editorial documental con tres sujetos en coexistencia productiva, composición equilibrada que deja al melón en el centro del cuadro como intruso gráfico entre las tres mesas.


Escena 11 · Coda II · Laura, Hugo, Clara · Amenaza: perfilado colectivo

Fotografía en plano general amplio de tres mesas de taller de artes gráficas dispuestas en el espacio central, cada una con sus propios materiales de trabajo. En las tres mesas, tres jóvenes de unos veinte años en sus sitios habituales, concentrados cada uno en lo suyo, sin mirarse entre sí, sin posar como grupo. En la mesa de la izquierda, —Laura—, una mujer joven sosteniendo una vela encendida sobre un libro cerrado, la llama cálida iluminando su cara desde abajo. En la mesa del centro-izquierda, —Hugo—, un hombre joven en movimiento como quien acaba de llegar a su sitio, con la mano apoyada sobre un cuaderno abierto. En la mesa de la derecha, —Clara—, otra mujer joven con un boli rojo en la mano, cruzando una fecha en un calendario de mesa con un trazo único y deliberado. Ninguno mira a la cámara, ninguno mira a los otros dos. Cada uno sostiene su propio gesto con su propio ritmo. Ropa de taller informal en los tres. En el centro exacto del cuadro, entre las tres mesas, un melón entero verde oscuro con corona dorada de papel recortado con picos sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Junto al melón, sobre una superficie intermedia, una hoja A4 blanca impresa claramente visible: cabecera en tipografía sans-serif corporativa «PERFIL COLECTIVO · TRÍO 2 · PROCESADO AUTOMÁTICO» y tres bloques verticales con los encabezados «LAURA», «HUGO», «CLARA», cada uno con campos de técnica predicha, sitio optimizado y ritmo extrapolado. En el pie del documento, el texto «Observación: los tres presentan gestos de baja intensidad. Recomendación: unificar ritmos bajo protocolo único de taller eficiente». Una regla amarilla de obra con marcas negras atraviesa diagonal la hoja del perfil. Los tres alumnos siguen en sus sitios, cada uno en su tiempo distinto —la llama cálida de Laura, el movimiento de llegada de Hugo, la cruz lenta de Clara— sin consolidar ritmos, sin aceptar el protocolo unificado. Luz natural lateral fría del taller, sombras largas de tarde. Estilo fotografía editorial documental con tres sujetos en coexistencia rítmica, cada uno en su tempo propio.


Escena 12 · Coda III · Gemma, Cristino, Paula · Amenaza: perfilado colectivo + oferta de mantener cara plana

Fotografía en plano general amplio de tres mesas de taller de artes gráficas de madera oscura dispuestas en el espacio central, iluminadas con luz cálida tenue lateral y penumbra parcial al fondo. Esta es la escena que cierra el fotofolleto. En las tres mesas, tres jóvenes de unos veinte años en sus sitios habituales, concentrados cada uno en lo suyo, sin mirarse entre sí, sin posar como grupo, sin representar nada. En la mesa de la izquierda, —Gemma—, una mujer joven con la mano apoyada sobre un libro artesanal abierto, su mirada cruzando el encuadre hacia algo que no aparece en el cuadro —atenta, en espera deliberada—. En la mesa del centro, —Cristino—, un hombre joven con un cuaderno o una prueba de impresión delante, trabajando con la cara orientada ligeramente hacia abajo, la mirada dirigida estrictamente a lo que tiene entre manos, sin mirar a la cámara ni a ningún otro punto. Expresión concentrada, viva, no plana: exactamente lo contrario de la cara fija y frontal que sostiene en otra escena como Macbeth. Es fundamental que Cristino aquí no mire al frente ni tenga expresión neutra. En la mesa de la derecha, —Paula—, otra mujer joven con una mano apoyada sobre una página en blanco cubierta por papel vegetal translúcido, la otra mano lateral sobre la mejilla en pose pensativa contenida, mirada baja. Ninguno de los tres mira a la cámara. Ninguno mira al centro del cuadro. Ropa de taller informal en los tres. En el centro exacto del cuadro, entre las tres mesas, un melón entero verde oscuro con corona dorada de papel recortado con picos sobre una base cilíndrica de color rosa fucsia intenso. Junto al melón, sobre una superficie intermedia bien visible en primer plano, una hoja A4 blanca impresa con el documento más cargado del fotofolleto: cabecera en tipografía sans-serif corporativa «PERFIL COLECTIVO · TRÍO 3 · PROCESADO AUTOMÁTICO · NIVEL ALTA CARGA CATEGORIAL» y tres bloques verticales con los encabezados «GEMMA», «CRISTINO», «PAULA», cada uno con campos de figura sostenida, técnica predicha y ritmo extrapolado. En la parte inferior de la hoja, en un recuadro destacado con borde grueso, el texto «OFERTA ESPECIAL PARA CRISTINO: su cara plana de la escena 3 puede mantenerse indefinidamente. El algoritmo puede sostenerle la expresión a petición, sin límite temporal. Código de activación: MACBETH-PERMANENTE-999». Debajo del recuadro, una casilla de verificación pre-marcada con una cruz y el texto «Acepto los términos del servicio». Una regla amarilla de obra con marcas negras atraviesa el recuadro destacado. Los tres alumnos siguen en sus sitios sin firmar, sin aceptar, sin mirar la hoja. Luz cálida tenue lateral con penumbra al fondo, sombras suaves, estilo fotografía editorial contemplativa, atmósfera densa de cierre, paleta de maderas oscuras con el contraste saturado del rosa fucsia del melón y los blancos del documento del perfil.

(IN)visibles

(IN)visibles

(IN)visibles es una propuesta artística internacional que inaugura en junio de 2026 en el Museo de Jaén. El inicio de una ruta expositiva itinerante.

La pregunta

¿Qué hacen los mecanismos contemporáneos de control para volvernos invisibles?

La censura ya no funciona como antes. Ya no necesita un censor que prohíba: le basta un ecosistema de mecanismos que operan por debajo del umbral de la conciencia. No borra voces — las ahoga en ruido. No prohíbe — inunda. La vigilancia, la desinformación, la saturación informativa y la deshumanización operan como formas de censura que deciden quién cuenta y quién no, quién es visible y quién habita el territorio sin figurar en ninguna cartografía.

Frente a eso, (IN)visibles convoca a talleres de grabado de siete países para producir obra con técnicas artesanales de alta exigencia — y para construir, desde la práctica, un mapa colectivo de las formas de censura contemporánea y las respuestas que el arte impreso es capaz de articular.

Tres acciones simultáneas

El proyecto se despliega en tres acciones que operan en registros deliberadamente incompatibles: excelencia, participación y narración. No se turnan. Cohabitan. Y en esa cohabitación se produce algo que ninguna de las tres podría producir sola.

Atlas de la Sutura — Una colección de 50 obras gráficas inéditas producidas por artistas de la comunidad Bajo Presión, ensambladas en una publicación polifónica de formato estandarizado: 22 × 32 cm, con despliegues hasta 88 × 64 cm. Calcografía, fotopolímero, serigrafía, risografía, impresión digital, paper art. Un objeto táctil y mutable. Un museo portátil. Opera en el registro de la excelencia: selecciona, aplica criterios, exige.

Detente Amenaza — Una convocatoria abierta que transforma el detente bala histórico — el escapulario bordado que los combatientes llevaban como protección — en amuleto contemporáneo de autodefensa. Formato A6. Técnica libre. Costura obligatoria. Consigna: nombrar y ridiculizar lo que te atemoriza. Opera en el registro de la participación: incluye, abre, convoca a quien la excelencia deja fuera.

El Retorno del Rey Melón — El espacio de los relatos múltiples: fanzines, fotofolletos, podcasts, reels. George Gem Fickle — la IA personificada como monarca vegetal — ocupa el centro de una narrativa que se despliega bajo una condición explícita: ninguna pieza puede ser el relato definitivo. Opera en el registro de la narración: produce sentido, construye relatos, da forma a la experiencia.

La exposición

El Museo de Jaén acoge en junio de 2026 la primera presentación del proyecto completo. Las tres acciones convergen en tres soportes interconectados: la ruta expositiva itinerante, que activa el debate en cada contexto local; la publicación ensamblada, que asegura la circulación táctil de la obra más allá de la sala de exposiciones; y la plataforma digital, que funciona como memoria expandida del proceso.

La exposición en Jaén es el inicio. No el final.

Participan

Jaén · Granada · Valencia · Oakland · Phoenix · New York · Ciudad de México · Puerto Vallarta · Oaxaca · La Habana · Cienfuegos · Valparaíso · Pereira · Buenos Aires

Comunidad

(IN)visibles se produce dentro del ecosistema de la comunidad de práctica Bajo Presión (bajopresion.net), una red transnacional de talleres, artistas, investigadores y docentes especializados en edición de arte, arte gráfico y arte impreso. 65+ cápsulas formativas gratuitas. Una conversación que lleva años en marcha.

Equipo

Comisariado y dirección: Antonio Damián
Coordinación: Asociación Cultural Jaén Edita / Bajo Presión

Contacto: info@jaenedita.org
Más información: bajopresion.net

El taller

El taller

El taller de Jaén Edita es un espacio de producción de arte gráfico, arte impreso y edición de arte en la ciudad de Jaén. Completamente equipado para grabado calcográfico, fotopolímero, serigrafía, impresión digital de gran formato y encuadernación artesanal.

Aquí se producen todas las publicaciones de Jaén Edita Press. Aquí se celebran las becas de residencia «Paisajes de Jaén». Aquí se investiga y se enseña.

Equipamiento

— Insoladora IC-5000 con integrador para fotopolímero
— Prensas de grabado calcográfico
— Equipo de serigrafía
— Impresora Epson SC-6000 para edición digital de gran formato
— Planchas Toyobo Printight KM73GR
— Materiales para fabricación de papel artesanal
— Herramientas de encuadernación artesanal

Residencias de creación

El taller acoge residencias de creación para artistas que quieran trabajar en técnicas de grabado y edición de arte. Dos modalidades:

 Residencias becadas: vinculadas a convocatorias con patrocinio (como las becas «Paisajes de Jaén» con Fundación Unicaja)
 Residencias autofinanciadas: 600 € por estancia, con acceso completo al taller y tutorías

Para solicitar una residencia: info@jaenedita.org

Servicios de impresión

Servicios de estampación artesanal para artistas y galerías: ediciones de grabado, serigrafía, impresión digital giclée sobre papeles especiales. Consultar disponibilidad y presupuesto.

Visitas

El taller está abierto a visitas con cita previa. Si quieres ver cómo se produce una edición de arte, escríbenos.

Email: info@jaenedita.org