Con Tres Heridas: cada edición sale de un sistema
Modelos de Residencias
Un número no se fabrica: se negociaQuien tiene en las manos un número de Con Tres Heridas sostiene un objeto concreto: estampas y poema impresos sobre papel hecho a mano, en una edición firmada y numerada, producida íntegramente en un taller de Jaén. Lo que no se ve a primera vista es que sostiene también un sistema de creación. Cada edición de esta colección sale del mismo modo de trabajar que el taller ha puesto por escrito como su modelo de residencias, y esta entrada cuenta ese vínculo.
Un encargo con tres números
La colección de poesía y arte impreso Con Tres Heridas nació como encargo de la Fundación Legado Literario Miguel Hernández, que la coedita con Jaén Edita, y toma su nombre del verso: «Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida». Van tres números publicados. En el primero conviven Miguel Hernández, Antonio Carvajal y Yolanda Ortiz con la obra gráfica de Antonio Damián, Carmen Cachinero, Fernando Evangelio y Jim Lorena; el tercero es «Gaza», con poema de Elena Felíu.
Un número no se fabrica: se negocia
Elena Felíu no escribe «Gaza» para un PDF: lo escribe para un objeto concreto.
CON TRES HERIDAS 3 · «GAZA»
Poema de Elena Felíu
Seis grabados en fotopolímero
Seis impresiones digitales del poema
Papel hecho a mano de lino, abacá, yute y sisal
Estampa y poema sobre el mismo papel
La estampa y el poema no se ilustran mutuamente: se necesitan. Decidir qué fibra, qué técnica y qué formato pide este poema —y no otro— es el trabajo editorial completo, del concepto al colofón.
El mismo sistema que la residencia
Ese modo de hacer tiene nombre y tiene escuela. El nombre es sintécnesis: dirigir el coro de agentes del taller —la plancha, el papel, la luz de la insoladora, el archivo digital— sin suprimir la voz de ninguno. La escuela es el modelo de residencias que el taller ensayó con las becas «Paisajes de Jaén» y tiene desde entonces por escrito: la carpeta como proyecto real, el error como material, el papel fabricado para cada obra, la trama decidida a mano. Lo que en la residencia es formación, en la colección es rutina de producción; el sistema es el mismo.
Las mismas personas
Las personas también son las mismas. Jim Lorena firma obra en el primer número de la colección y tutoriza en la residencia; Antonio Damián coordina las dos cosas. Quien enseña en el taller es quien produce en él, y esa coincidencia no es logística: es la garantía de que lo que se enseña se practica.
Por eso la colección y la residencia se alimentan mutuamente. La colección enseñó al taller a editar por proyectos; las becas convirtieron esa manera de trabajar en formación; y los residentes que hoy se forman en el modelo son quienes pueden firmar los próximos números o levantar colecciones propias. Cada edición nueva prueba que el sistema funciona; cada residencia forma a quien lo continuará.
Hasta el modo de mirar
El modelo busca obras que, según desde dónde se miren, dejen ver una capa u otra del territorio. El poema de Miguel Hernández hace exactamente eso con sus tres heridas: las nombra en un orden en la primera estrofa y las reordena en las siguientes, de modo que ninguna queda fijada como la principal. Editar con ese verso desde Jaén no es un homenaje de trámite: es trabajar con lo que este territorio guarda, y del mismo modo lenticular.
La misma economía
Con Tres Heridas 1 es una tirada de 50 ejemplares firmados y numerados, con su precio en la ficha del producto. Ese dinero y el de las residencias sostienen la misma casa: quien colecciona un número y quien patrocina una beca están pagando el mismo tórculo. Esa cadena se cuenta, como todo en este sistema, sin pedir perdón.






