Gaza

Tercer número · 2024

En enero de 2024, la Fundación Legado Literario Miguel Hernández encargó a Jaén Edita el tercer número de la colección. Se diseñó y se estampó en los talleres de Jaén Edita durante ese mismo año, y con él la colección se cierra.

Los dos anteriores se imprimieron sobre algodón, lino y abacá. Este cambia de fibras y de forma: entran el yute y el sisal, las hojas ya no se pliegan sino que van cosidas por el lateral, y el poema habla de una guerra que estaba ocurriendo mientras se estampaba.

Los poemas

Miguel Hernández, con «Me llamo barro aunque Miguel me llame», que hace de puente entre los demás.

Elena Feliu, con dos poemas de Otro amor elegidos por Antonio Damián, «Incertidumbre» y «Afinidad», y tres inéditos escritos para esta edición: «Impregnación», «Estación del fango» y «Gaza».

El poema «Gaza» va impreso en serigrafía y recorre el número tramo a tramo, junto a los grabados. El resto va en un cuadernillo aparte, en impresión digital.

Antonio Damián

Los seis grabados, de 44 × 32 cm, en fotopolímero. Son la obra entera del número: aquí no hay reparto entre artistas como en los dos anteriores.

Trabajó a partir de la lectura de Claramonte de la teoría de los estratos de Nicolai Hartmann, que él y la poeta usaron como marco común. Suyo es también el diseño del número y la estampación.

«Paisaje», grabado en fotopolímero de Antonio Damián: una hilera de piedras pálidas al pie de un tronco abierto en capas, sobre un suelo de barro agrietado

Gaza

«Vértebra pequeña», grabado en fotopolímero de Antonio Damián: una piedra grande y clara apoyada en un tronco y, a su derecha, una vértebra oscura sobre el barro cuarteado

Es lunes, 

después de la tormenta.

«Vértebra sobre rama», grabado en fotopolímero de Antonio Damián: dos vértebras sobre madera descascarillada, la menor a la izquierda y la mayor a la derecha

Camino del trabajo

me conmueven los árboles caídos,

«Piedra sobre vértebra», grabado en fotopolímero de Antonio Damián: una vértebra oscura medio hundida en el barro agrietado, con una piedra pálida encima

las raíces al aire,

las ramas contra el suelo.

«Vértebra grande», grabado en fotopolímero de Antonio Damián: una vértebra de frente, erguida sobre la veta de la madera, con un hueco oscuro en lo alto

La metáfora es fácil: “son cadáveres”.

Observar la ciudad 

y escribir “cementerio”.

«Piedra sobre rama», grabado en fotopolímero de Antonio Damián: una piedra clara apoyada en una rama larga y astillada, con una esquirla oscura debajo, sobre barro seco

El lenguaje me asusta:

esa frivolidad,

esa mentira.

La materia y la palabra, por Elena Feliu

En esta tercera entrega de Con Tres Heridas, la poesía y el arte impreso se combinan para crear lo que Antonio Damián denomina “espacios emocionales”, en un proceso creativo que ha constituido un diálogo entre artista visual y poeta, un proceso de ida y vuelta. 

Antonio Damián estableció como marco de trabajo la interpretación de Claramonte de la teoría de los estratos de Nicolai Hartman, en la que la obra de arte se analiza desde su estratificación en lo inorgánico, lo orgánico, lo psíquico y lo social objetivado. En este contexto, el punto de partida de la labor creativa de Antonio fueron dos poemas míos pertenecientes al libro Otro amor, en concreto, a la cuarta sección, “Propiedades mecánicas”, en la que se aborda la fragilidad del sentimiento amoroso y de la propia identidad empleando para ello las propiedades mecánicas de los materiales como metáfora. Los dos poemas seleccionados se basan en la antítesis. En concreto, en el poema titulado “Incertidumbre” se mencionan dos propiedades contrarias, la tenacidad y la fragilidad, mientras que en el poema titulado “Afinidad” los elementos contrapuestos son el diamante y la tiza, ambos frágiles, pero de muy distinta dureza. Antonio Damián ha plasmado con sutileza estos aspectos en su obra de paper art, en la que las formas, los colores y las texturas evocan los materiales —y sus propiedades— mencionados en mis poemas (diamante, tiza, fragilidad). De esta forma el proyecto nace en el estrato de lo inorgánico, aunque el hecho de que lo material se emplee para hablar sobre la subjetividad constituye un salto del estrato inorgánico al psíquico, pasando por el orgánico, que podríamos ver reflejado en la imagen del corazón, a fin de cuentas, un elemento corporal, una víscera.

A su vez, el poema de Miguel Hernández elegido, “Me llamo barro aunque Miguel me llame”, funciona como puente entre los poemas de Otro amor seleccionados por Antonio Damián (“Incertidumbre” y “Afinidad”) y mis tres poemas inéditos (“Impregnación”, “Estación del fango” y “Gaza”). En el poema de Miguel Hernández, lo inorgánico (barro, agua, vidrio) se combina con lo orgánico (buey, flor, amapola, talones) para hablar sobre la subjetividad, el sentimiento amoroso y el deseo, pasando de ese modo al estrato de lo psíquico. En el caso de mis tres poemas inéditos, he buscado combinar la reflexión sobre el barro como materia—enlazando así con el poema de Miguel Hernández— con el tono sombrío de las imágenes creadas por Antonio Damián y con esa forma y textura del papel que recuerda a salpicaduras, a fango que se extiende. Esa exploración me ha llevado a transitar desde el tema amoroso hacia otros territorios —la desolación de la guerra, el disfraz del lenguaje— a partir del hilo conductor del barro.

En mis poemas inéditos se parte de lo inorgánico, representado por el barro, el papel y la piedra en los poemas “Impregnación” y “Estación del fango”, aunque sin duda lo material e inorgánico funciona en estos textos como un símbolo de la subjetividad, alcanzando así el estrato de lo psíquico. Desde lo inorgánico de las dos primeras composiciones se avanza hacia lo orgánico en el poema “Gaza” a través de la imagen de los árboles caídos, de sus ramas y raíces. En este mismo poema, el estrato de lo orgánico se engarza con el estrato de lo psíquico cuando la voz poética se conmueve ante la visión de los árboles caídos, reflexiona sobre el empleo de la metáfora y se asusta ante la frivolidad con que el lenguaje nos permite representar y alterar la realidad. Finalmente, el estrato de lo social objetivado aparece manifestado en las referencias de los poemas a la guerra de Ucrania (“Estación del fango”) y a la guerra de Gaza (“Gaza”).

De este modo, en estos espacios emocionales construidos mediante la unión de arte impreso y poesía, la materia y la palabra se combinan en un recorrido que comienza en el amor y avanza hacia la muerte, a través de la reflexión sobre el poder del lenguaje.

El objeto

Papel · Lino, abacá, yute y sisal, a 90 g. Los dos números anteriores se imprimieron sobre algodón, lino y abacá: aquí entran el yute y el sisal, y el algodón desaparece.

Grabados · Seis, de 44 × 32 cm, en fotopolímero. Cada uno acompaña a un tramo del poema «Gaza».

Formato · No tiene formato cerrado, porque las hojas no se pliegan. Van cosidas por el lateral, y por eso este número se hojea mientras los otros dos se despliegan.

Técnicas · Fotopolímero en los seis grabados, serigrafía en el poema «Gaza» e impresión digital en el cuadernillo con el resto de los poemas.

Cubiertas · Serigrafía sobre tejido no tejido consolidado con baños de gelatina y dispersiones acrílicas, diseñadas por Antonio Damián. Es lo único que se mantiene igual en los tres números.

Impresión · Antonio Damián, en los talleres de Jaén Edita. Diseño de Antonio Damián.

Tirada · 30 ejemplares venales y 10 fuera de comercio, firmados y numerados. Existe además una edición digital de «Gaza», de 100 ejemplares.

Los seis grabados y los treinta ejemplares venales tienen su ficha en la tienda. Los dos números anteriores se imprimieron sobre algodón, lino y abacá. Están el número 1, de 2021 y el número 2, de 2022. El cambio de fibras que trae este solo se entiende junto a ellos. La colección Con Tres Heridas reúne los tres, y con «Gaza» se cierra.